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¿Quién es G. I. Gurdjieff?

Maestro entre Maestros que naciò en el Cáucaso en Asia Menor, un 13 de enero y como él mismo dice en condiciones casi bíblicas.
Desde muy pequeño estuvo en contacto con hombres notables, que lo llevaron a despertar en él una sed inextinguible de conocimientos para tratar de comprender al hombre en su totalidad.

Su búsqueda lo llevó a incursionar por distintos lugares de Sabiduría en Medio y Lejano Oriente para poder nutrirse de las Tradiciones Espirituales y de las enseñanzas de varios Maestros.

Con este bagaje intensamente vivo crea una forma de enseñanza. Es decir un método que consta de siete Unidades de Sabiduría, para el estudio del hombre y su relación y concordancia con todo lo que existe, para su desarrollo y equilibrio integral ( Cuerpo, Mente y Emoción ).

Él propone una búsqueda de nosotros mismos, partiendo de la base de que no nos conocemos. Esta búsqueda se realiza en la vida misma, aceptando las condiciones que ella misma nos ofrece, pero solo para aquellos que sientan la necesidad de bucear más profundamente e ir hacia el despertar de sí mismo. Despertar de la conciencia, para liberarnos de los hábitos mecánicos que reaccionan desde nuestra programación. Permitir el crecimiento de la esencia, desde un querer real, para llegar a ser y ser capaz de un hacer real. La liberación conduce a la Libertad.

La verdadera libertad es la liberación de toda esclavitud interior y exterior y por ende conlleva aprender a movernos respondiendo fielmente a quien verdaderamente somos.

El Camino del Yo Soy.

 

LA PALABRA DE GURDJIEFF FONTAINEBLEAU.

DEJAR DE MENTIR ES EL CAMINO DE LA COMPRENSIÓN. (G.I. Gurdjieff).

—¿Cómo se puede reconocer a las personas capaces de venir al trabajo? preguntó uno de nosotros.
—Cómo se les puede reconocer, dijo Gurdjieff, eso es otro asunto. Para ser capaz de hacerlo, es necesario «ser», hasta cierto punto. Hablaremos de esto en otra oportunidad. Ahora, hay que establecer qué clase de gente puede venir al trabajo y qué clase no puede.
En primer lugar, deben ustedes comprender que se debe tener cierta preparación, cierto bagaje. Es necesario saber en general todo lo que es posible saber por los medios ordinarios sobre la idea de esoterismo, sobre la idea del conocimiento escondido, sobre las posibilidades de una evolución interior del hombre, y así sucesivamente. Quiero decir que tales ideas no deben correr el riesgo de parecer algo enteramente nuevo. De otro modo sería difícil hablar.
También puede ser bueno haber recibido una formación científica y filosófica. Puede ser útil también un conocimiento religioso bien basado. Pero el que se apega a una forma religiosa particular sin comprender su esencia, encontrará grandes dificultades. En general, cuando un hombre no sabe casi nada, cuando ha leído poco y pensado poco, es difícil hablar con él. Sin embargo, si tiene una buena “esencia” hay otro camino para él — se puede prescindir de toda conversación; pero en este caso, él debe ser obediente, deberá renunciar a su propia voluntad.
En todo caso, de una manera u otra, tendrá que llegar a ello, pues esto es una regla general que vale para todos. Para acercarse a esta enseñanza en forma seria, es necesario haber estado anteriormente "desilusionado", es necesario haber perdido toda confianza, ante todo en lo que ve de sí mismo, es decir en sus propias posibilidades, y por otra parte en todos los caminos conocidos.
Un hombre no puede sentir lo más valioso de nuestras ideas, si no ha sido desilusionado por todo lo que hacía y todo lo que buscaba. Si era un hombre de ciencia, es necesario que la ciencia lo haya desilusionado. Si era devoto, es necesario que la religión lo haya desilusionado. Si era político, es necesario que la política lo haya desilusionado. Si era filósofo, es necesario que la filosofía lo haya desilusionado. Si era teósofo, es necesario que la teosofía lo haya desilusionado. Si era ocultista, es necesario que el ocultismo lo haya desilusionado. Y así sucesivamente. Pero comprendan bien: digo, por ejemplo, que un devoto debe haber sido desilusionado por la religión. Esto no quiere decir que deba haber perdido la "fe", mirado como el deseo profundo de su ser. Por el contrario. Esto significa que debía estar "desilusionado" solamente de la enseñanza religiosa ordinaria y de sus métodos- Entonces comprende que la religión, tal como nos es dada ordinariamente, no basta para alimentar su "fe", y no lo puede llevar a ninguna parte.

Con excepción naturalmente de las religiones degeneradas de los salvajes, de las religiones inventadas y de algunas sectas de nuestra época moderna, todas las religiones comportan dos partes en sus enseñanzas: una visible y la otra escondida. Estar desilusionado de la religión significa estar desilusionado de su parte visible y sentir la necesidad de hallar su parte escondida o desconocida. Estar desilusionado de la ciencia no significa que uno haya tenido que perder todo interés por el conocimiento. Significa haber llegado a la convicción de que los métodos científicos usuales no sólo son inútiles sino nefastos, pues no pueden llevar sino a la construcción de teorías absurdas o contradictorias. Y es necesario entonces buscar otros caminos. Estar desilusionado de la filosofía, significa haber comprendido que la filosofía ordinaria es simplemente — como dice el proverbio ruso — «verter la nada en el vacío», por lo tanto lo contrario de una verdadera filosofía, pues es cierto que puede y que debe haber también una verdadera filosofía. Estar desilusionado del ocultismo no significa haber perdido la fe en lo milagroso, es solamente haberse convencido que el ocultismo ordinario y aun el ocultismo «sabio», bajo cualquier nombre que se presente, no es sino charlatanería y engaño.
En otros términos, no es haber renunciado a la idea de que algo existe en alguna parte, sino haber comprendido que todo lo que el hombre conoce actualmente, o es capaz de aprender por los caminos habituales, no es en absoluto lo que le hace falta.

Poco importa lo que haga un hombre o lo que le interesaba antes. Es a partir del momento en que llegue a desilusionarse de los caminos accesibles, que vale la pena hablarle de nuestras ideas, porque sólo entonces puede venir al trabajo. Pero si persiste en creer que al seguir su rutina, o al explorar otros caminos — pues aún no los ha explorado todos — puede por sí mismo encontrar o hacer cualquier cosa; esto significa que todavía no está listo.
No digo que deba arrojar por la borda todo lo que estaba acostumbrado a hacer antes. Eso sería totalmente inútil. No, a menudo hasta es preferible que continúe viviendo como de costumbre. Pero ahora debe darse cuenta de que no se trataba sino de una profesión, o de un hábito, o de una necesidad. De aquí en adelante la cuestión cambia: ya no podrá «identificarse».

No hay sino una cosa incompatible con el trabajo y es el ocultismo profesional, dicho de otra manera: la charlatanería. Todos estos espiritistas, curanderos, todos estos clarividentes y otros, y aun la mayoría de los que los siguen, no tienen ningún valor para nosotros. Deben ustedes recordarlo siempre. Cuídense de no decirles demasiado, porque se servirán de todo lo que aprendan de ustedes para continuar burlando a pobres ingenuos.
Hay todavía otras categorías de personas que no son mejores. Hablaremos de ellas más tarde.
Entre tanto recuerden solamente estos dos puntos: no basta que un hombre se haya desilusionado de los caminos habituales, también es necesario que sea capaz de conservar o de aceptar la idea de que puede haber algo — en alguna parte.
Si pueden descubrir tal hombre, él podrá discernir en sus palabras, por torpes que sean, un sabor de verdad. Pero si hablan con otras clases de personas, todo lo que ustedes les digan les sonara como absurdo, y hasta no los escucharán seriamente. No vale la pena que pierdan su tiempo con ellos. Esta enseñanza es para los que ya han buscado y se han quemado. Los que no han buscado, o no están buscando en la actualidad, no tienen necesidad de ella. Los que todavía no se han quemado, tampoco la necesitan.

—Pero no es de eso de lo que habla la gente, dijo uno de nuestros compañeros. Ellos preguntan: ¿Admiten ustedes la existencia del éter? ¿Cómo conciben el problema de la evolución? ¿Por qué no creen en el progreso? ¿Por qué no reconocen que la vida se puede y se debe organizar sobre la base de la justicia y del bien común? y otras pamplinas de este tipo.
—Todas las preguntas son buenas, contestó G., y ustedes pueden partir de cualquiera con tal que sea sincera. Compréndanme: cualquier pregunta sobre el éter o el progreso o el bien común puede ser planteada por alguien, simplemente por decir algo, para repetir lo que ha dicho otro, o lo que ha leído en un libro — o bien la puede plantear porque es una pregunta que le duele. Si es una pregunta que le duele, ustedes pueden darle una respuesta y llevarlo a la enseñanza a través de ella, a partir de todo lo que pregunte. Pero es indispensable que su pedido, su pregunta, le duela.

 

PROLOGO DE LA VIDA ES REAL SOLO CUANDO YO SOY-GURDJIEFF

Yo soy... ¿en qué se ha convertido entonces esta sensación entera de la totalidad de mí
mismo, que experimentaba antes cuando pronuncié estas palabras en estado de
recuerdo de sí?
¿Es posible que esta aptitud interior, adquirida al precio de tantas renuncias y
automortijicaciones de todo tipo, justo hoy, que su acción sobre mi ser es más
indispensable que el aire mismo que respiro, haya desaparecido sin dejar traza
alguna?
No; esto no puede ser.
Tiene que haber otra cosa... de otra manera todo, dentro del mundo de la Razón, es
ilógico.
No; el poder de hacer esfuerzos conscientes y de asumir un sufrimiento voluntario no
se ha atrofiado aún en mí.
Todo mi pasado y todo lo que me aguarda exigen que yo vuelva a SER.
Yo quiero... yo volveré a ser.
Con mayor razón que mi ser es necesario no sólo para mi egoísmo personal, sino para
el bien de toda la humanidad. Mi ser en realidad es más necesario a los hombres que
todas sus satisfacciones y toda su dicha de hoy en día.
Yo todavía quiero ser... Yo todavía soy.

La vida es real solo cuando yo soy, GURDJIEFF

Aforismos de Gurdjieff

 

En las paredes de la casa-estudio del priorato se encontraban escritos con caracteres muy particulares, diversos aforismos, como los siguientes:

Lo más grande que un hombre puede lograr es poder hacer.

Cuanto peores sean las condiciones de la vida más productivo será el trabajo, siempre y cuando se recuerde el trabajo.

Recuérdese a si mismo siempre y en cualquier lugar.

Aquí nosotros podemos tan solo dirigir y crear condiciones, pero no ayudar.

1. Gusten de lo que "ello" no gusta,

2. El más alto logro para el hombre es el ser capaz de hacer.

3. Cuanto peores las condiciones de vida, mejores los frutos del trabajo, siempre que se

recuerde el trabajo.

4. Recuérdese de sí mismo, siempre y en todas partes.

5. Recuérdese que usted ha venido acá habiendo ya comprendido la necesidad de lucha contra

sí mismo: únicamente contra sí mismo. Por lo tanto, agradezca a quienquiera le dé la

oportunidad.

6. Aquí sólo podemos dirigir y crear condiciones, mas no ayudar.

7. Sepan que esta casa sólo puede ser útil a los que han reconocido su nulidad y creen en la

posibilidad de cambiar.

8. Saber que está mal hecho y sin embargo hacerlo, es cometer un pecado difícil de reparar.

9. El mejor medio para ser feliz en esta vida es la capacidad de considerar externamente

siempre, interiormente nunca.

10. No amen el arte con sus sentimientos.

11. Un verdadero signo del hombre bueno es que ama a su padre y a su madre.

12. Juzgue a los otros como a sí mismo y rara vez se equivocará.

13. Ayude sólo al que no es ocioso.

14. Respete todas las religiones.

15. Yo amo a quien ama trabajar.

16. Sólo podemos esforzamos por llegar a ser capaces de ser cristianos.

17. No juzgue a un hombre por los cuentos de otros.

18. Tenga en cuenta lo que la gente piensa de usted y no lo que dice.

19. Tome la comprensión del Oriente y el conocimiento del Occidente, luego busque.

20. Sólo quien puede cuidar lo ajeno puede poseer lo propio.

21. Sólo tiene sentido el sufrimiento consciente.

22. Es mejor ser temporalmente un egoísta que nunca ser justo.

23. Primero practique el amar a los animales, son más sensibles.

24. Al enseñar a otros, usted mismo aprenderá.

25. Recuerde que aquí no se trabaja por trabajar, sino sólo como un medio.

26. Sólo puede ser justo quien es capaz de ponerse en el lugar de otros.

27. Si por naturaleza no tiene usted una mente crítica, su presencia aquí es inútil.

28. Quien se haya liberado de la enfermedad del "mañana" tiene la posibilidad de obtener lo

que aquí vino a buscar.

29. Feliz el que tiene una alma, feliz quien no la tiene, pero dolor y pena para el que sólo la

tiene en embrión,

30. El descanso no depende de la cantidad sino de la calidad del sueño.

31. Duerma poco sin compunción.

32. La energía gastada en un trabajo interior activo se transforma al instante en una nueva

reserva; la gastada en trabajo pasivo se pierde para siempre.

33. Uno de los mejores medios para despertar el deseo de trabajar sobre sí mismo es el darse

cuenta que usted puede morir en cualquier momento. Pero primero debe aprender cómo

tenerlo presente.

34. El amor consciente evoca lo mismo en respuesta. El amor emocional provoca lo opuesto.

El amor físico depende del tipo y de la polaridad.

35. La fe consciente es libertad. La fe emocional es esclavitud. La fe mecánica es estupidez.

36. La esperanza, cuando audaz, es fuerza. La esperanza, con duda, es cobardía. La esperanza,

con miedo, es debilidad.

37. Al hombre le es dado un número definido de experiencias;

al economizarlas, prolonga su vida.

38. Aquí no hay rusos ni ingleses, judíos ni cristianos; no hay sino personas que persiguen una

misma meta: devenir capaces de ser.